Día 5: Siena

Hoy por fin el tiempo nos era favorable y lucía un bonito sol, tal como indicaban las previsiones de ayer; en Siena también daban buen tiempo, así que no lo dudamos, hoy poníamos rumbo a Siena.

Vistas desde la habitación.


Que tranquilita estaba la plaza a esas horas.



De camino unas fotitos del Duomo.






La estación de autobuses de SITA la buscamos hace un par de días, para tenerla ubicada en caso de que decidiéramos ir. Está un poco complicada de encontrar, ya que son los bajos de un edificio, que se encuentra en un lateral de la estación de tres, queda a la derecha saliendo por la puerta principal, más o menos cerca de la Oficina de Turismo. A Siena también se puede llegar en tren, pero según habíamos leído deja más lejos del centro.

Compramos los billetes tanto para la ida como para la vuelta (7’10 € por billete) no es que tuvieran descuento ida y vuelta, pero así luego ya no había que buscarlos. Cogimos el bus a las 10’10 y el trayecto duró alrededor de 1 hora y 15 minutos; hay que coger el “corse rapide” que no hace ninguna parada. El trayecto se hace bastante ameno viendo paisajes toscanos. La pequeña estación de autobuses de Siena, te deja muy cerca del centro.

Siena es la ciudad de las “contrades” los barrios que corren la famosa carrera del “palio” que se celebra en verano el 2 de julio y el 16 de agosto. Nada más llegar entramos a una iglesia que resultó ser la de una de las contrades. Pillamos un mapa de Siena con toda la información de las contrades, cada una tiene sus colores y su animal, una sede con su museo y sala de la victoria, así como una iglesia. Los sábados se pueden visitar las contrades; sus orígenes son del siglo XV.


Comenzamos por la espectacular PIAZZA DEL CAMPO, que es donde se corre la famosa carrera de caballos. La plaza enamora nada más verla.




Cada contrade tiene marcado su territorio, si te fijas lo vas observando por todos los sitios.





Luego continuamos hacia el también espectacular Duomo, cogimos una entrada que vale 10 € por persona e incluye Duomo, Museo dell’Opera, Baptisterio y Cripta. Nosotros queríamos el Duomo y el Museo dell’Opera por que se sube al Panorama que es una especie de terraza, y se obtienen unas bonitas vistas. Si vas a visitar 2 sitios ya te sale a cuenta el bono.

Comenzamos por el MUSEO DELL’OPERA, el museo en sí a nosotros no nos interesaba mucho, pero sí sus vistas; no te enteras de la subida porque vas subiendo por diversos tramos, al llegar arriba divisas toda la ciudad y sus alrededores. Muy recomendable.







Luego visitamos el Baptisterio y la Cripta. El Baptisterio no está mal, pero la Cripta no nos dijo nada, y además no se podían hacer fotos.

Para el final dejamos la otra joya de la ciudad el DUOMO, es una preciosidad, sobre todo por dentro (evidentemente las fotos no le hacen justicia). Muy recomendable.









Luego alrededor de las 2, el hambre ya apretaba y buscamos un sitio para comer, elegimos uno normalito que habíamos antes. Un par de trozos de pizza cada uno (que estaban muy buenos) y unas buenas birras Moretti; nos costó 19 €. Y de poste un buen helado.

   

Después paseamos un buen rato por las calles de la ciudad, con sus subidas y bajadas. Fuimos a visitar la iglesia de Santa Caterina de Siena pero la pillamos cerrada.









Y para despedirnos de Siena volvimos a la PIAZZA DEL CAMPO, y tomar unas panorámicas que por la mañana el sol nos pegaba de cara y habíamos podido.





Después ya nos fuimos a por el autobús, y dimos por finalizada la visita a esta ciudad que nos había maravillado, yo pensaba que su centro histórico no tenía tanta vida, pero sí, la gente sigue viendo allí.

Por la mañana cuando llegamos esto estaba lleno de gente, y a primera hora de la tarde ya no había nadie por allí.


Siena nos gustó mucho, es como muy medieval, con mucha vida, con una Piazza y un Duomo impresionantes; tanto que nos hemos dejado pendiente para otra vez, volver pero pasando una noche para disfrutar de la ciudad, cuando la mayoría de turistas se van.

A la otra parte de la calle de donde paran los autobuses, está el campo de futbol del Siena, con una ubicación muy curiosa.



Y ya a las 16’50 cogimos el bus para volver a Florencia, como ya hemos dicho el trayecto es bastante agradable por la Toscana, pero la mayor parte del viaje nos la pasamos durmiendo.

Llegamos a Florencia poco más de las 6 de la tarde, y fuimos paseando tranquilamente a nuestro “Tartan Jock” a por nuestras últimas Carlsberg y despedirnos de uno de los empleados que había sido muy amable con nosotros; un chico filipino, y con una abuela española. Nos regalaron unas camisetas, como recuerdo.

De vuelta al hotel, una foto con el famoso “porcellino” al que hay que tocar el morro para volver; yo se lo toqué en el 2003 y he vuelto, así que ahora lo he vuelto a tocar.


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